La Práctica Educativa constituye un elemento de vital importancia en la formación del docente en danza.
Ésta resulta ser una oportunidad para indagar y experimentar la experiencia docente mediante la aplicación de los conocimientos adquiridos, tratando de crear un puente entre la teoría pedagógica y la práctica dancística.
Brinda también la posibilidad de crear y proponer alternativas en una constante búsqueda de mejoras en el proceso educativo del alumno, edificando así su propio método o forma de enseñanza que responde tanto a las necesidades y expectativas propias, como las del educando.
Encontrarse frente a grupo implica una gran responsabilidad y compromiso. El docente en danza se encuentra constantemente inmerso en diversas problemáticas y retos los cuales poco a poco conducen hacia una forma de trabajo determinada.
En mi experiencia personal, decidí trabajar con una población de 29 alumnos jóvenes de entre 14 a 27 años de edad inscritos en los Espacios de Danza y Práctica Educativa de la Escuela Nacional de Danza Nellie y Gloria Campobello, en los que se maneja una frecuencia temporal de 2 horas por semana los días sábados con un horario de 8:00 a 10:00 hrs.
Aquí encontramos uno de los indicadores más importantes para el desarrollo de mi práctica: la diferencia de edades; la cual más tarde notaremos el papel fundamental que juega en el proceso y cómo es que ésta problemática se verá reflejada a la hora de abordar los contenidos desde una perspectiva cognitiva.
Como primer acercamiento, decidí realizar una evaluación diagnóstica compuesta por dos secciones: [siguiente] la primera, comprendió una evaluación técnica- motriz, en la que, con el propósito de conocer aptitudes, habilidades y alcances físicos y técnicos del grupo, se manejaron diferentes secuencias de movimiento comprendiendo pasos básicos de la Danza Española. (Coordinación, comprensión rítmica, manejo corporal, espacial, etc.)
En la segunda sección, trabajé mediante un cuestionario como instrumento en el que se emplearon preguntas con referencia a sus intereses, expectativas en relación al curso y al profesor, conocimientos previos y datos personales. Lo anterior con el propósito de conocer las condiciones del grupo y en conjunto con los datos arrojados de la primera sección, conducirme a finalizar la estructuración del plan de curso.
Dicha evaluación, lanzó datos interesantes que reflejaban una notable diferencia de niveles enmarcada por la experiencia del grupo en la materia; la cual comprendía desde alumnos con varios años de experiencia hasta personas que experimentaban su primer acercamiento con la danza española.
A pesar de contar en general con un sentimiento de gusto y afición por ésta disciplina dancística, también encontré un contraste considerable entre expectativas e intereses en relación del curso, divagando entre la idea de tomar éste como simple pasatiempo así como también encaminarlo hacia una formación profesional futura.
Después de adquirir dichos indicadores, y de resaltar una problemática que encuadra principalmente una notable diversidad en el grupo, decidí trabajar el curso bajo la estrategia de crear dos grupos para abordar los contenidos técnicos de la clase, en donde existiera una diferencia en el contenido con relación al nivel de complejidad, brindando la libertad de que los alumnos pudieran colocarse en cualquiera de estos de acuerdo a sus posibilidades y alcances técnicos, para así propiciar de cierta manera un ambiente de autonomía y autorregulación al mismo tiempo que se hacía frente a la heterogeneidad del grupo. (Elemento de vital importancia en el tema de competencias docentes)
Sin embargo, después de aplicar dicha estrategia en varias ocasiones y después de evaluar su eficacia, descubrí que no había causado el impacto esperado y mucho menos colaboraba a obtener un avance general debido a que se encontró una desmotivación por parte de algunos alumnos.
Tomando en cuenta dicha experiencia, opté por abordar el mismo contenido para todos los alumnos igualando el grado de complejidad de las secuencias y ejercicios, con la esperanza de obtener una respuesta satisfactoria del grupo en general.
Ésta estrategia, a pesar de sonar un tanto ambiciosa, obtuvo buenos resultados ya que los alumnos, percibieron un desvanecimiento en la diferencia de niveles dentro de la clase y de esa manera, pudieron integrarse de una mejor forma y aumentar su nivel de motivación.
Aunado a la implementación de esta estrategia de enseñanza, y como forma de apoyo a ésta, propuse el empleo de una alternativa didáctica que responde al objetivo general del curso el cual hace frente a una problemática actual en la educación dancística, en donde la atención se concentra en obtención de resultados desvalorizando la importancia del proceso educativo. La imagen ilustrativa de este problema, es el empleo de métodos que utilizan como eje la imitación, lo cual aparentemente resulta ser “práctico y eficaz”
Esto ha traído como consecuencia que los alumnos absorban los conocimientos de manera automática desvaneciendo la posibilidad de análisis, reflexión y asimilación de los mismos. Además que termina por encerrar al aprendizaje de dicha disciplina a una simple copia de posturas, transiciones y secuencias de movimiento carentes de conciencia y que al mismo tiempo restringen una maleabilidad en las estrategias de enseñanza, las cuales brindan apoyo en su proceso.
La presente propuesta recibe el nombre de Situaciones Didácticas, y consiste en plantear una problemática con relación al contenido temático, la cual resuelven los alumnos a partir del uso de sus conocimientos previos, la interacción con el medio y las herramientas brindadas por el profesor.
Tiene como objetivo que el alumno construya su propio conocimiento, es decir, que el docente no presente la información en su forma final y de esa manera forje la posibilidad de edificar un aprendizaje significativo a partir de las relaciones que el alumno pueda establecer con su medio y sus conocimientos antes adquiridos.
A pesar de que el empleo de las Situaciones Didácticas tiene que ver de una manera más directa con los objetivos iniciales del curso partiendo de una problemática general en el ámbito educativo de la danza, resultó que ésta propuesta jugó un papel de suma importancia fungiendo como apoyo en este proceso e hizo frente a la problemática particular en un inicio descrita con referencia a la heterogeneidad del grupo.
Sus alcances se vieron reflejados en un mejor desenvolvimiento de los alumnos tanto de manera personal como en conjunto; un constante contacto con la experiencia creativa, incremento de iniciativas personales y un soporte cognitivo en la construcción de aprendizajes.
El implementar una propuesta como esta no fue trabajo fácil. En su mayoría los alumnos se encontraban acostumbrados a recibir indicaciones específicas de todo lo que debían hacer, así como reproducir de manera automática los contenidos específicos; y al encontrase bajo la oportunidad de comenzar a experimentar, proponer y analizar sus acciones se enfrentaron a una situación un tanto desconocida y ajena a sí mismos, lo que les causó de cierta forma un conflicto.
Al realizar una evaluación a la mitad del curso con el propósito de obtener opiniones, críticas y sugerencias tanto en relación al curso como al desempeño del docente, descubrí que el manejo de esta propuesta no cubría las expectativas de todos. Mientras que a algunos les parecía atractivo y buen método de enseñanza otros lo criticaban subrayando el gusto por aprender diferentes secuencias de movimiento, bailes y muchos aspectos técnicos.
Por otro lado el montaje coreográfico resultó ser un factor común de agrado y motivación. La idea de consolidar los aprendizajes en la presentación de una propuesta escénica adquirió un valor muy importante e implicó ser un valioso motor en este curso. A partir de esto, decidí tomarlo como herramienta para propiciar motivación y así lograr empalmar mis intereses propios al mismo tiempo que los de ellos.
La manera en la que se trabajó esta coreografía fue trasladar algunas de las secuencias vistas en clase adaptándolas a la música y a la idea coreográfica general. Al mismo tiempo, la enseñanza de estas secuencias estuvo encuadrada por el empleo de situaciones didácticas para la comprensión y asimilación de dicho contenido.
El uso de esta alternativa didáctica consistía en mostrar el paso o secuencia a realizar bajo una dinámica específica; por ejemplo, al abordar un zapateado decidía no marcarlo, sino que se dictaba cada golpe por cuenta y bien se proponía la creación de una frase que acompañara el ritmo de dicha combinación de golpes, siendo ésta mayormente significativa. En este ejemplo, notamos que las situaciones didácticas se encuentran incluidas a la hora de abordar un contenido; sin embargo, también se pudieron trabajar en otras circunstancias como estrategias de reforzamiento o bien para trabajar elementos específicos de la danza tales como calidades de movimiento, ritmo, compás etc.
Así, resaltamos la trascendencia de ésta propuesta en el curso, que oscila desde el manejo del contenido hasta la obtención de resultados en el desarrollo creativo y personal del alumno, permitiéndome jugar con mis intereses y propósitos personales así como con las expectativas del grupo.
Curiosamente las personas que hicieron mención de momentos significativos con relación a las situaciones didácticas en la evaluación intermedia, fueron personas a las que les costaba un poco más de trabajo asimilar los pasos y secuencias abordadas en clase, lo que nos deja entrever que en efecto, la aplicación de situaciones didácticas en este curso sirvió como una herramienta de apoyo para aquellas personas con menor experiencia o con un proceso más complejo de aprendizaje.
Como aporte a futuras experiencias docentes en la práctica educativa, propongo una reflexión por parte de la institución escolar sobre objetivos y propósitos específicos de dichos Espacios de Danza, así como el evaluar la pertinencia de que éstos grupos se encuentren conformados por personas con una experiencia considerable en la materia, o bien sea conveniente brindar la oportunidad de formar parte a nuevas personas con el interés de conocer y sumergirse en el maravilloso mundo de la danza.
De la misma manera, sugiero una revisión de las razones que fundamenten el objetivo de que haya personas inscritas tanto en los Espacios Libres de Danza y Práctica Educativa como en los Talleres de Inducción para ingresar al plan de Licenciatura de la escuela.
A nivel docente, resalto la importancia de que éste se encuentre en una búsqueda constante de alternativas didácticas que faciliten el proceso cognitivo del alumno y que brinden un sentido distinto a su práctica dancística.
Es momento de que el docente en danza investigue, proponga, y se desprenda de ideas totalitarias y únicas que conforman a una práctica de “sentido común” que al presentar una resistencia fuerte al cambio, se convierte en un obstáculo para renovar la educación.
Cabe resaltar la importancia de que uno como docente tenga muy claro los objetivos de su práctica profesional, hacia dónde queremos llegar y hacia dónde pretendemos conducir al alumno.
Desde luego en el camino nos enfrentaremos a constantes temores, a una incertidumbre por conocer el impacto y los resultados de nuestras estrategias educativas, sin embargo, de abandonar nuestras convicciones y nuestros propósitos como profesionales de la educación, jamás conoceremos los alcances que nuestra tarea profesional puede tener y la trascendencia que ésta llegue a adquirir.
Para concluir no me resta más que compartir el gusto y la satisfacción por formar parte de ésta vivencia profesional, al mismo tiempo que augurar buena suerte para próximas experiencias.
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