Antes de comenzar a desarrollar este tema, es importante conocer lo que es la Vocación y la Formación, para poder dar un amplio criterio en los porcentajes que considero ser como docente de danza; a los que me gustaría llegar y los ideales para un profesor; no solo de danza, sino de cualquier materia artística y académica.
A nivel general, la vocación aparece relacionada con los anhelos y con aquello que resulta inspirador para cada sujeto.
La vocación concuerda con los gustos, los intereses y las aptitudes de la persona, es considerada como un proceso que se desarrolla durante toda la vida, ya que se construye de forma permanente. Implica descubrir quién soy, cómo soy y hacia dónde quiero ir.
Para elegir adecuadamente una carrera u oficio, no sólo hay que prestar atención a lo que a una persona le gusta hacer, sino también hay que tener en cuenta la posibilidad de participación en la sociedad que esta ocupación pueda proporcionar, de esta manera entra la Formación, la cual no está desligada de la vocación, es simplemente buscar una identidad profesional; la cual se logra cuando se llega a ser creativo en el trabajo y no un empleado alienado en el rol, permitiendo así desarrollar una actividad en forma óptima, sin dejar de ser la persona que lo eligió por gusto.
El concepto de formación proviene de la palabra latina formatĭo. Se trata de la acción y efecto de formar o formarse (dar forma a algo o, dicho de dos o más personas o cosas, componer el todo del cual son partes). En la actualidad, suele ser asociada a la idea de formación profesional, que comprende a aquellos estudios y aprendizajes que tienen como objetivo la inserción, reinserción y actualización laboral. Aumentar y adecuar el conocimiento y habilidades de los trabajadores a lo largo de toda la vida.
El término Formación que describí anteriormente lo llevo a una etapa profesional, pero considero que esto se puede ir desarrollando también a lo largo de la vida; de manera vivencial, por interés, personal, familiar. Me atrevo a decir que desde el hogar se lleva a cabo este proceso.
Entendiendo esto, puedo decir que desde muy pequeña siempre he querido y soñado con ser maestra, en un inicio, de educación básica, después de danza y de todo lo que se pudiera.
A los tres años comencé a tomar clases de danza folklórica, danza clásica y danza española, era muy chica y solo sabía que me gustaba y no dejaba de bailar.
La mayor parte del tiempo de mi vida la he ocupado para mi formación dancística; desde el día en que me di cuenta que lo que quería hacer era bailar. Es por esto que siempre estuve en alguna escuela de danza, tomando diversos géneros y estilos. Mi formación ha sido en una academia de danza, Centro de Educación Artística (CEDART) INBA, Centro de Formación Pluridisciplinaria para Bailarines del Studio eFeL Danse y la Escuela Nacional de Danza Nellie y Gloria Campobello (ENDNyGC), todas ellas con el propósito de tener una gran preparación para poder dominar diversos estilos y poder transmitirlos en algún momento a otras personas; sobre todo niños y jóvenes.
Hasta hace un par de años mi intensión en ser docente de danza era todo un reto y una meta a la que quería llegar, sin dejar de ser pluridisciplinaria; pero al paso del tiempo me he dado cuenta que el tratar de estar en muchas actividades no me ha ayudado y solo ha provocado desconcentración, agotamiento y desinterés, por lo que algún día añoraba.
Antes de entrar a la ENDNyGC, tenía muy claros mis objetivos, aunque me costó trabajo decidir si estudiar Danza Clásica o Danza Española, pero cuando tome la decisión de estudiar la Licenciatura en Educación Dancística con Orientación en Danza Española, era porque quería tener una formación profesional para después poner una escuela/academia de danza; y enseñar todo lo que hubiese aprendido.
El especializarme en un género de danza, ha sido muy complicado, porque los demás caminos los he sentido truncados, en el sentido que no me siento desarrollada en los tantos géneros que me gustan.
Este trabajo me ha ayudado a darme cuenta que muchas veces lo que dice la gente te puede afectar moralmente si no estás bien plantado, si no eres firme en tus decisiones y es por esto que comienzas a flaquear. Esto me ha sucedido varias veces en lo que llevo de estancia en mi carrera como futura docente de danza. En la actualidad he superado muchos de estos obstáculos que se han puesto frente a mí, y creo los he sabido vencer con trabajo y mucho esfuerzo; ahora solo queda superar uno de los más grandes; el terminar mi práctica educativa con los objetivos que tengo para los jóvenes: el que les guste la danza, que conozcan la danza española estilizada y algunos elementos del flamenco.
Después de hacer un gran análisis puedo decir que en este momento creo que siento que mi Vocación esta en un 35% y mi formación en un 65%; ya que he estado enfocada en este último más tiempo para salir bien de la escuela y poder bailar.
Inconscientemente te vas formando en lo que la escuela te está pidiendo, lo cual es un nivel de ejecutante, sin tener clara que la línea que persigue la escuela. La misión de
Formar docentes comprometidos, críticos y reflexivos ante la realidad actual y futura, brindando una educación dancística de calidad que apoye al individuo en su formación cultural, estética y artística de modo que participe en el fomento, la promoción y la difusión de la danza en México y en el extranjero.
y visión
Ser la institución de referencia y guía para la formación de docentes en danza capaces de dominar los aspectos técnicos, psicopedagógicos, artísticos y de investigación inherentes a los procesos educativos de la danza folclórica, contemporánea o española[1]
ya que muchos maestros no saben hacer el vínculo de las materias prácticas con tu futura labor docente.
Al llegar al séptimo semestre y tener que enfrentarte a una población y darle clase por un año no es sencillo, y mucho menos si antes no habías impartido clase. Esto me sucede al llegar a CEDART, creía que era una población “sencilla” ya que están acostumbrados al entrenamiento físico, la coordinación y musicalidad por las demás materias artísticas que se imparten en la institución. Pero el primer problema que tuve fue el no tener control y manejo del grupo; ya que me encontraba con un taller para dos grupos de 15 personas cada uno, sin carácter de obligatorio. Agregándole que moría de miedo, inseguridad, angustia, por no poder darme a entender, o que no les agradará el taller; pero al mismo tiempo estaba muy emocionada por comenzar a hacer lo que por mucho tiempo estaba esperando y para lo que me habían preparado semestres anteriores en la escuela. Sentimientos encontrados que con el paso del tiempo fui superando y dominando.
Algo que he aprendido dentro de esta materia, al igual que en la práctica educativa con los jóvenes, son varios valores como el ser paciente, tolerante, fomentar la comunicación, el respeto, la disciplina y el amor a la danza. Lo que pretendo ahora después de este análisis, es que a mis alumnos les guste la danza; sobre todo la danza española; y que los aspectos que se manejan dentro de la clase sean reflejados en otras materias o en su vida cotidiana.
En la materia de didáctica aplicada a la Danza Española en 7º semestre, hubieron muchos datos, información que una persona que se está formando como docente debe conocer, (para llevar a buen término una clase), como son datos históricos, corrientes importantes, escuelas, modelos educativos que han marcado una brecha en la vida pedagógica; dentro de la danza, el saber armar una clase, la terminología de los pasos, algunos aspectos psicológicos del docente como los lenguajes corporales que se manejan frente a un grupo. Todo lo mencionado anteriormente puedo englobarlo en una actividad que ha sido muy significativa para mí, “El Collage” donde plasmamos por medio de imágenes, los aspectos que considerábamos debía tener un profesor. Esta actividad fue muy difícil de concentrarla, ya que los puntos más importantes para cada una eran los que debíamos poner en la mitad de una cartulina; sin saber que eso nos estaba describiendo como alumnas, maestras y seres humanos.
Pero estos puntos no solo debemos tomarlos como base para un profesor de danza, creo que es necesario trasladarlo a un profesor de cualquier materia artística; sin embargo sería muy útil para muchos profesores de educación formal, básica, académica.
Considero que un maestro de danza debería estar muy bien preparado, pero la vocación siempre va a ser primordial en cualquier aspecto de la vida y cualquier profesión, pero en este caso y siguiendo la línea, el sacar adelante a un grupo, con estrategias, dinámicas, cualquier actividad que en el momento se te puedan ocurrir y funcionar, solo un maestro con verdadera vocación lo logrará hacer. Tomo como ejemplo la película de “La Clase”, porque muchas veces sin saber, llegamos al lugar indicado, para hacer lo que te sale del corazón, eso es la vocación, aunque no seas formado exactamente en lo que estás haciendo. Y para que haya un balance podría decir que la vocación siempre va sobre la formación; en porcentajes sería 55% o 60% de vocación, por un 45% o 40% de formación.
Es por esto que puedo concluir que la mediocridad la expresa quien hace las cosas por obligación sin ningún compromiso, sin vocación. Que en muchas situaciones, circunstancias, suele llegar a pasar y nosotros como la nueva generación de maestros estamos comprometidos a sensibilizar a los alumnos y darles una pequeña luz en el camino; lo veo así, porque en algún momento de mi vida un profesor me ayudo en esa penumbra que me cubría.
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